
Es interesante el tema del fiarse por aquí. Y por supuesto me hace acordar a mi abuelita que tenía una tienda. Y me acuerdo cuando la gente venía a preguntar si podía llevar cosas al fiado, y era tema siempre de discusión, se prefería que no, claro, porque mi abuelita entraba en serio riesgo de que ¡no le paguen nunca! Y por eso casi nunca vendía al fiado, sólo en ocasiones extraordinarias, casi misteriosas. Por eso también creo que mi abuelita nunca hubiera podido tener una tienda en los Estados Unidos, se hubiera vuelto loca, porque por aquí... ¡todo es al fiado! O sea… más o menos. Es que en realidad ese es más o menos el concepto de la tarjeta de crédito, ¿no ve?, vendeme esto y te pago... no mañana, ni pasado, sino cuando pueda. Es verdad también que no es el negocio quien te fía, sino el banco que te da la tarjeta, y a los bancos les encanta pues que la gente se fíe las cosas, mientras más y más grandes mejor, y si tu tarjeta ya no alcanza para fiarte, te ofrecen otra más, con más crédito e interés, dale, fiate nomás, pagá cuando puedas, lo único que tienes que pagar es el interés, y eso, y así, para siempre… Es interesante también ver lo importante que es esto para el concepto de historia, es decir, ya no importan los hechos, las hazañas, las amarguras, dónde hayas nacido, venido o a dónde vas, a quién has amado, odiado o lo que sea, lo que importa es tu historia de fiado, es decir, tu historia de crédito, es la única historia que importa, cuánto has pagado, cuánto ha sido que no has podido, cuánto te has fiado, eso… la otra historia ya no existe. Es bien interesante, porque es el único tipo de historia que te permite ser en el sistema, para ser tienes que fiarte, al contado no cuenta, tiene que ser con tarjeta… bien extraño y macabrosamente diferente el asunto.