
Es interesante la manera en que la gente recoge su fruta por aquí. Me explico. Hay lugares donde uno puede ir a recoger fruta directamente del árbol. Por donde estoy generalmente manzanas, frutillas y algunas moras. Uno va a la huerta en cuestión, te dan una bolsa o canastita y uno puede recoger la fruta que quiera, uno puede de ir de árbol en árbol, de arbusto en arbusto, escoger, ver si esta maduro, y así. Uno va a la entrada, pesan la fruta, uno paga y se va. Generalmente no es barato, es bastante más caro que en el supermercado, se supone que uno no está pagando sólo por la fruta, sino por la experiencia de poder agarrarla del árbol. Y esto por supuesto es extraño para mí. Porque… ¡cómo pues!... si uno tiene que ir a recoger la fruta uno mismo, debería ser mas barato, ¿no ve?, estoy haciendo el trabajo de alguien más que debería recoger la fruta y llevarla al mercado, pero encima me cobran por hacerlo yo mismo. Es como si uno pudiera ir a una granja, agarrar la gallina que uno quiera, matarla y llevarla a la casa y pagar más, a pesar de haberse tenido de salpicar de sangre de pies a cabeza porque es difícil matar a una gallina, a pesar de lo que digan, o ir a un pastizal, agarrar a una vaca, hacer todo el procedimiento yo y pagar más… hay algo que no cuadra. No me imagino en Bolivia yendo al altiplano a recoger mis propias papas y pagar más, o sea, o ir a los yungas a cosechar mandarinas y pagar el doble.... Se supone que la experiencia vale. Y creo que vale porque por aquí de una manera u otra hay una distancia grande entre lo citadino y lo campestre, la naturaleza ya se ha vuelto muy remota y para poder experimentarla directamente hay que pagar, y no barato. Lo real, lo normal se ha vuelto cada vez más escaso. No deja de ser interesante sin embargo, porque es bien popular el asunto por aquí.
