Impresiones elementales sobre costumbres, contradicciones y curiosidades de la vida en los Estados Unidos
Monday, October 21, 2024
Sobre las propinas
Una cosa interesante por aquí son las propinas. En Bolivia es común dejar propina alguna vez en lugares de comida, especialmente si la mesera o mesero ha sido simpático. No en todos los lugares, es verdad, pero en muchos, sí. Pero aquí exageran, o sea, exageran. Se da propina por todo y por nada. Por estos días, el tema es peor porque, en muchos lugares, se paga con tarjeta y te cobran con una tableta digital. Cuando te dan el papelito para que firmes y le pongas monto total, a veces se puede disimular el asunto, una mala letra ayuda. Pero con el iPad no. Armados de eso te muestran a la cara la opción de propina: veinte por ciento, veinticinco por ciento, a veces más, ¿se puede creer? Encima, el botón que hay que apretar para ponerle lo que uno quiere y no lo que te recomiendan es bien chiquito, casi escondido. Y la persona que te está cobrando se queda ahí, toda dulce mirándote a que completes la transacción. El tema es que esa mirada te mira el espíritu, siempre te hace sentir mal si es que tenías intenciones de no dejar o nada. Y siempre ganan ellos, siempre ganan, siempre terminas dejando cuando no querías. Con el servicio de comida entrega a domicilio es peor. Ahí sí, toca dar fuerte, porque, sino, la próxima vez que pidas, con seguridad tu hamburguesa llega aplastada o sin tomate. Garantizado. Hasta cierto punto, con la comida puedo entender que te pidan propina. Con lo que siempre me ha sido difícil entender ha sido con el peluquero. De por sí es caro, y más si eres mujer. Veinticinco, treinta dólares por un corte, el doble o triple si eres mujer, y encima hay que dar propina. Y hay que dar, ese es el tema. Si todos lo hacen, uno está obligado. Es cultural, así se hace. Con la cultura es difícil luchar, solo hay que aprender, ¿no ve?
Saturday, September 21, 2024
Sobre el concepto de raza y color
Una de las cosas que más llaman la atención de estar por aquí es cuán presente en el día a día está el tema de raza. Para bien y para mal. En cada formulario que te dan para llenar, de cualquier tipo y naturaleza, la sección de autoidentificación racial está presente. Uno lucha con el concepto de raza cuando lo ves por primera vez así tan directamente, porque es probable que uno nunca lo haya pensado. Las categorías de raza que manejan aquí son las siguientes: nativo americano o nativo de Alaska, asiático, negro, nativo hawaiano o de alguna otra isla del Pacífico y blanco. Y así, luego de batallar con las categorías, y de decirse , ¿de qué raza soy pues?, uno marca cualquier cosa, porque la manera en que se identifica uno puede ser que no aparezca por ningún lado. Lo que marcaría yo sería hispano o latino, pero eso no aparece bajo la categoría de raza sino de etnicidad, lo que hace más confuso el asunto. A las personas se las categoriza por color, lo interesante es que solo hay dos: blancos y no blancos, es decir, personas de color. Esto es bien divertido porque en “personas de color” entran todas las que no son de ascendencia europea, todas, aunque tengan la piel más clara. Y no se trata de estrato social o económico tampoco, porque hay personas de “color” con mucho dinero y educación y personas “blancas” sin educación y bien pobres. Es raro como se entiende el tema de color aquí, raro y confuso, pero bien presente.
Monday, August 19, 2024
Sobre Interstellar
Acabo de ver esta película “Interstellar”. Es sobre unos astronautas que viajan a otros planetas en busca de hábitat para la humanidad, porque la Tierra ya no da más. El tema es que el viaje dura años, y dependiendo del planeta que visiten, los años se transforman en décadas. Sus seres queridos les van mandando mensajes de video grabados, y ellos responden así también. La relatividad del tiempo es uno de los temas importantes de la peli. Debido a un percance que tienen, para el astronauta que hace de personaje principal han pasado solo (¿solo?) cuatro, tres años, en la Tierra cerca de treinta. La peli me ha hecho pensar en lo mucho que la experiencia de viajar en el espacio (a través de galaxias) se parece a la de migrar a otro país. Dependiendo de la situación, muchas veces vuelves a ver a tus familiares y amigos luego de muchos años, catorce, quince años. La única relación que tienes con ellos es lo que queda registrado a través de las aplicaciones de medios sociales. Cuando te tomas un café con alguien a quien ves de tiempo, lo que más ves son los ojos, porque tratas de conectar el momento actual con el tiempo en que se frecuentaban. El presente ya no existe. Cuando vas de visita a tu país, sientes que flotas, no puedes afirmar los pies en la tierra. Luego de tu estadía, cuando ya empiezas a sentir otra vez la atmósfera, es tiempo de partir otra vez. Interstellar.
Monday, January 29, 2024
Sobre el tema de lo militar
Algo que sorprende por aquí es la relación ejército y sociedad. Es muy diferente al concepto en Bolivia, y creo en otras latitudes. En Bolivia, en general, el concepto sobre lo militar es negativo, en especial por parte de la juventud. Por aquí, a los soldados se los celebra y aprecia, los soldados son vistos como héroes, gente sacrificada que va a un lugar remoto a defender y sacrificar su vida por la patria. En Bolivia se ve al ejército en relación a los regímenes autoritarios, a las dictaduras. Por aquí, a los soldados se los ve en relación a las imágenes que pasan por los distintos tipos de pantallas, en noticias o películas, siempre luchando (y eliminando) a lo exótico en su propia tierra. El tema de las armas es otro detalle. En Bolivia el portar armas de fuego de tipo militar es prohibido. Por aquí, no. Cualquiera puede adquirirlas por internet. Por ello es que se llega a admirar a los soldados portando y utilizando la última tecnología militar. Las propagandas para unirse al ejército enfatizan eso: lo divertido que puede ser, tan emocionante como un juego de video. La gente por aquí, en general, no es muy informada respecto a lo que su ejército hace fuera de sus fronteras. Yo creo que si supiera, el concepto sería un poco diferente. Para alguien de otro país, es difícil acostumbrarse a la presencia tan casual de lo militar en la sociedad.