Una de las cosas que más llaman la atención de estar por aquí es cuán presente en el día a día está el tema de raza. Para bien y para mal. En cada formulario que te dan para llenar, de cualquier tipo y naturaleza, la sección de autoidentificación racial está presente. Uno lucha con el concepto de raza cuando lo ves por primera vez así tan directamente, porque es probable que uno nunca lo haya pensado. Las categorías de raza que manejan aquí son las siguientes: nativo americano o nativo de Alaska, asiático, negro, nativo hawaiano o de alguna otra isla del Pacífico y blanco. Y así, luego de batallar con las categorías, y de decirse , ¿de qué raza soy pues?, uno marca cualquier cosa, porque la manera en que se identifica uno puede ser que no aparezca por ningún lado. Lo que marcaría yo sería hispano o latino, pero eso no aparece bajo la categoría de raza sino de etnicidad, lo que hace más confuso el asunto. A las personas se las categoriza por color, lo interesante es que solo hay dos: blancos y no blancos, es decir, personas de color. Esto es bien divertido porque en “personas de color” entran todas las que no son de ascendencia europea, todas, aunque tengan la piel más clara. Y no se trata de estrato social o económico tampoco, porque hay personas de “color” con mucho dinero y educación y personas “blancas” sin educación y bien pobres. Es raro como se entiende el tema de color aquí, raro y confuso, pero bien presente.
No comments:
Post a Comment