Sunday, November 17, 2013

Sobre el tema del fiarse y la importancia que conlleva con la historia personal

Frases para no fiar a los clientes de tu tiendita | Comercial Treviño

Es interesante el tema del fiarse por aquí. Y por supuesto me hace acordar a mi abuelita que tenía una tienda. Y me acuerdo cuando la gente venía a preguntar si podía llevar cosas al fiado, y era tema siempre de discusión, se prefería que no, claro, porque mi abuelita entraba en serio riesgo de que ¡no le paguen nunca! Y por eso casi nunca vendía al fiado, sólo en ocasiones extraordinarias, casi misteriosas. Por eso también creo que mi abuelita nunca hubiera podido tener una tienda en los Estados Unidos, se hubiera vuelto loca, porque por aquí... ¡todo es al fiado! O sea… más o menos. Es que en realidad ese es más o menos el concepto de la tarjeta de crédito, ¿no ve?, vendeme esto y te pago... no mañana, ni pasado, sino cuando pueda. Es verdad también que no es el negocio quien te fía, sino el banco que te da la tarjeta, y a los bancos les encanta pues que la gente se fíe las cosas, mientras más y más grandes mejor, y si tu tarjeta ya no alcanza para fiarte, te ofrecen otra más, con más crédito e interés, dale, fiate nomás, pagá cuando puedas, lo único que tienes que pagar es el interés, y eso, y así, para siempre… Es interesante también ver lo importante que es esto para el concepto de historia, es decir, ya no importan los hechos, las hazañas, las amarguras, dónde hayas nacido, venido o a dónde vas, a quién has amado, odiado o lo que sea, lo que importa es tu historia de fiado, es decir, tu historia de crédito, es la única historia que importa, cuánto has pagado, cuánto ha sido que no has podido, cuánto te has fiado, eso… la otra historia ya no existe. Es bien interesante, porque es el único tipo de historia que te permite ser en el sistema, para ser tienes que fiarte, al contado no cuenta, tiene que ser con tarjeta… bien extraño y macabrosamente diferente el asunto.

Wednesday, October 30, 2013

Cómo la gente celebra Halloween

Host a Spooky Halloween Party with these Tips! - Party Host Helper

Es interesante cómo celebra la gente aquí Halloween. Que es más o menos donde se celebra la versión oficial de dicha fiesta, por así decir. Porque como se ha propagado, se celebra en todo lado, hasta en La Paz, no sé si el asunto habrá llegado a Villa Fátima. Bueno, el Halloween aquí es una fiesta para niños y para grandes. Los niñitos, como es sabido a través de la televisión y las películas, preparan su calabazas con tiempo, se disfrazan de sus cosas favoritas, que no siempre tiene que ver con el miedo o el terror, simplemente se disfrazan, y van, a eso de las 6 de la tarde más o menos, 6.30 a caminar por su barrio a tocar las puertas y pedir dulces, y como todos los niñitos lo hacen al mismo tiempo, hay un mar de disfrazados de todo tamaño caminando entre las 6 y las 8 del 31 de octubre. Es bien benévolo el asunto, dependiendo de donde uno viva, claro. Más tarde, a eso de las 9 o 10, empieza la fiesta de los grandes, y todos, o muchos, se esmeran en sus disfraces. Es una fiesta importante, tan importante que uno no entiende por qué no es feriado, tal vez la más importante luego de navidad y acción de gracias. Y creo que disfrutan mucho porque aquí no hay carnaval, creo que ahí está el asunto, o sea, no tienen el feriado largo para reventarse, disfrazarse, tomarse, ser otro o uno mismo, dependiendo de la persona, no hay. En Halloween es donde pueden sacar todas las ganas de subvertir el orden y tomar las calles en celebración, siempre yendo sobre la vereda, en una noche, y esa es una gran cosa aquí, porque el orden es lo que rige durante todo el año, sólo en la noche de Halloween, un poco, un poquito, se lo ‘desrespeta’, por darle un nombre. No es un día para recordar muertos ni nada parecido, no hay relación aparente con el Dia de los muertos o las al almas, al menos que se haya perdido con el tiempo, es un día para recibir dulces, disfrazarse y reventarse, no hay solemnidad… eso.

Monday, October 14, 2013

Sobre cómo la gente convive con las reglas y la autoridad

Random Driving Laws Quiz | Maison Law

Es bien interesante cómo la gente convive con la autoridad por aquí. Es que una de las cosas que más me ha sorprendido siempre es cuanto caso hace la gente a las reglas, leyes y normas, desde las más ínfimas a las más grandes. Y ese debe ser uno de los contrastes más grandes que hay entre el aquí y allá, en Bolivia, parte del bien allá por supuesto, hay que llorar a veces para que la gente en general siga ciertas normas, el tráfico por ejemplo, no es que el asunto esté mal o bien, cada lugar es diferente, será frustrante ya, súper frustrante seguro, pero diferente también… por aquí todos siguen las reglas de todo, y no importa de dónde uno sea, que venga de la sociedad más revoltosa que hay, a uno le ponen el arnés y sigue todo sin chistar. Claro, tiene sus ventajas y desventajas. Las ventajas son pues que hay un orden de no creer, hasta en Nueva York, que se supone tiene un tráfico de caos, hay muchos autos sí, pero todos siguen por el carril que les corresponde, y todos hacen caso a los policías, a nadie se le ocurre armar una feria cerrando calles aunque sea domingo... es un caos ordenado. Las desventaja es que no hay, o hay muy poco espacio para la espontaneidad… o sea, no queriendo llegar a la espontaneidad de los habitantes de la ciudad de El Alto que no tienen ningún reparo en salir a bailar a las calles en preste cualquier día de la semana, a ese nivel difícil llegar...Y como hace caso, la gente de por aquí no está acostumbrada a reclamar en masa, o sea, reclama individualmente a través de los canales establecidos que hay para reclamar, a través de cartas, formularios, etc.,... hasta el descontento está bien organizado. ¿Huelgas?, bien poco, ¿marchas? Si salen a marchar lo hacen sobre la acera, y de once a doce, por decir algo, luego vuelven a su rutina. Otro mundo que, en el tema del seguimiento de normas y reglas, a veces uno admira, pero otras muchas llora, ¿por qué?... un misterio, sólo pasa.

Saturday, September 21, 2013

Sobre cómo la gente recoge la fruta


U-Pick Apples - Tanners Orchard

Es interesante la manera en que la gente recoge su fruta por aquí. Me explico. Hay lugares donde uno puede ir a recoger fruta directamente del árbol. Por donde estoy generalmente manzanas, frutillas y algunas moras. Uno va a la huerta en cuestión, te dan una bolsa o canastita y uno puede recoger la fruta que quiera, uno puede de ir de árbol en árbol, de arbusto en arbusto, escoger, ver si esta maduro, y así. Uno va a la entrada, pesan la fruta, uno paga y se va. Generalmente no es barato, es bastante más caro que en el supermercado, se supone que uno no está pagando sólo por la fruta, sino por la experiencia de poder agarrarla del árbol. Y esto por supuesto es extraño para mí. Porque… ¡cómo pues!... si uno tiene que ir a recoger la fruta uno mismo, debería ser mas barato, ¿no ve?, estoy haciendo el trabajo de alguien más que debería recoger la fruta y llevarla al mercado, pero encima me cobran por hacerlo yo mismo. Es como si uno pudiera ir a una granja, agarrar la gallina que uno quiera, matarla y llevarla a la casa y pagar más, a pesar de haberse tenido de salpicar de sangre de pies a cabeza porque es difícil matar a una gallina, a pesar de lo que digan, o ir a un pastizal, agarrar a una vaca, hacer todo el procedimiento yo y pagar más… hay algo que no cuadra. No me imagino en Bolivia yendo al altiplano a recoger mis propias papas y pagar más, o sea, o ir a los yungas a cosechar mandarinas y pagar el doble.... Se supone que la experiencia vale. Y creo que vale porque por aquí de una manera u otra hay una distancia grande entre lo citadino y lo campestre, la naturaleza ya se ha vuelto muy remota y para poder experimentarla directamente hay que pagar, y no barato. Lo real, lo normal se ha vuelto cada vez más escaso. No deja de ser interesante sin embargo, porque es bien popular el asunto por aquí.


Saturday, September 14, 2013

Sobre cómo la gente pasea a sus perros

Let's walk the dog — Rob Campbell Leadership

Es interesante la manera en que se razona el tener perro por aquí, bien diferente de donde he crecido, Villa Fátima en La Paz. Y lo que más llama la atención es la relación de las personas con las heces de sus mascotas, me explico. Cada vez que alguien saca al perro a pasear, lo hace con una bolsita plástica. Va detrás del perro mientras éste se divierte yendo de aquí allá, pero nunca suelto, y siempre con correa. Entonces al animalito le dan ganas de hacer el dos, inevitablemente, hace, y el dueño se agacha y recoge la masa del piso y la pone en la bolsita, bueno, en realidad, el dueño mete la mano en la bolsita, se la pone como un guante y como cirujano con la mano levanta la materia fresca y calentita, amarra la bolsita y la pone en el basurero. Así cuantas veces al perrito se le ocurra ‘entrar,’ digamos, como diría mi abuela. A veces uno ve las bolsitas por el piso, y uno dice ‘¿cómo pues?, ¿por qué en el piso?, ¿por qué no en el basurero?, ¡qué gente esta!,’ pero luego uno se entera que las dichas bolsitas son biodegradables, así que no pasa ser considerada basura. Y si al animalito se le ocurre hacer el uno, ahí no hay lío, hace nomás, en este caso el dueño no se agacha para secar nada, ni ninguna llanta, ni ningún árbol. Así es. Y todos los que tienen perritos hacen eso. Esto por supuesto es tema de otro mundo. En Villa Fátima uno nunca se imaginaría ver a nadie detrás de su perro recogiendo lo que no le sirve, eso uno, dos, uno bien difícilmente vería un perro con correa, tres, bien bien difícil ver a los perros con el dueño cerca, en el noroeste de La Paz, los perros son super independientes. Otro mundo, en el que el agacharse o no agacharse detrás del perrito define la cuestión.


 

Monday, September 2, 2013

Sobre lo ordenado e impecable de todo

Burlington, Vermont metropolitan area - Wikipedia

Una de las cosas que impactan al estar acá, en especial para un recién llegado o alguien que ha vuelto de vacaciones, es lo impecable de todo… pero todo. El tráfico super ordenado, cada uno respetando su carril, la gente es amable, se detiene en los pasos peatonales, pide permiso con una sonrisa, los jardines de las casas, que casi nunca tienen rejas, son impecables, el césped de dibujos animados, las casitas con su chimenea, el humo perfecto subiendo al cielo, todo exageradamente señalizado, le gente espera su turno en las filas, hasta lo silvestre parece ordenado, todo en su lugar y con un colorcito bien marcado… uno se siente en pitufilandia. Claro dependerá de donde uno viva, acá en Vermont hay días que es así...  pitufilandia. Y cuando uno llega recién, a uno le molesta todo eso, uno duda, como es posible, todo tan… perfecto. Es que en Bolivia somos bien walaychos, no hay nada que hacer, pero uno extraña la “walaychez”, el cruzar la calle por el medio esquivando autos, decirle al chofer ‘aprovecharé maestro’, ignorar a los peatones y los peatones ignorar a los autos… es que la ‘walaychez’ permite el diálogo y el poder charlar, los límites son bien flexibles, nada es rígido, por acá todo es impecable, pero rígido como una piedra… no hay espacio para el diálogo… probar hablar con un policía cuando te ha parado, imposible, te haces pis porque son grandes y muchas veces sobre alimentados, ¿no me podría dar más barato?... te miran largo y te dicen ¿¿cómo??... no se puede. Todo tiene sus ventajas y desventajas. Vivir en lo impecable tiene precio, el ser walaycho también, al final parece que uno no puede dejar de ser lo que es… si vives por aquí tienes que aceptar el deswalaycharte, y si vives allá tienes nomás que abrazar lo walaycho, sino uno vive triste y reprimido y ahí está el quid del asunto.

Sunday, August 25, 2013

Sobre cómo la gente se junta alrededor de los árboles


Explained: juice jacking | Malwarebytes Labs

Es interesante ver la manera en que la gente se junta alrededor de los árboles, la manera en que la gente se conecta, en lugar donde lo hace y qué tipo de conexión se lleva acabo en realidad. Por estos lados, esto se puede ver claramente en los aeropuertos. En cualquiera de las salas de espera hay como una torre pequeña, generalmente con una mesa circular en la base, donde hay decenas de tomacorrientes, de ventosas, de colmillos. Cuando uno ve estos arboles contemporáneos, porque son como troncos de árbol, y están vacíos, a veces uno los pasa de largo. Pero cuando están siendo usados, es imposible no quedarse viéndolos un buen rato. La gente a su alrededor sentada, en el piso, o en alguna silla, o parada también, dependiendo de dónde está el enchufe que uno esté usando. Y uno ve esa imagen, pueden ser tres personas o diez, todas alrededor, todas cargando el celular, todas conectadas al árbol con un cable, todas deseando lo mismo: recargar el celular, o recargarse, conectarse, o conectar para seguir conectado, pero ¿con qué?, ¿con quién? Me hace pensar que ésta sea la nueva manera de conectarse ahora, el nuevo punto de reunión, de encuentro, ¿será? Pero al mismo tiempo hay una parte de mí que también lo duda, ¿cuál es la diferencia? Este árbol contemporáneo distribuye energía, y la gente va a él buscando electricidad, eso es lo que desea recargar, como los Decepticons, tan solo energía; al otro árbol, el tiempos antiguos, al que ya no se lo ve, y que parece se lo ha arrancado de raíz, se iba a recargarse de afecto, la gente se acercaba a él para eso. Porque no creo, y no he visto, que la gente cargando el celular en estas terminales tenga ganas de abrazarse, o pellizcarse… no creo… sería lindo que después de cargado el celular uno se sintiera afectivo, o cachondo, algo… parece que al final es el celular nomás el que se carga, la gente tendrá que esperar… la pucha. 

Monday, May 20, 2013

Sobre las tarjetas de agradecimiento


Thank You Messages: What to Write in a Thank-You Card | Hallmark Ideas &  Inspiration

Una costumbre misteriosa y extraña de por aquí son las tarjetas de agradecimiento. Costumbre absolutamente ajena a donde vengo. En La Paz, cuando uno le da un regalo a alguien, ya sea por su cumpleaños o por alguna razón particular siempre especial, ahí se queda, se dice gracias, un abrazo y ya, el asunto se cierra ese día. Por aquí, en general, no siempre, pero en general, cuando le das un regalo a alguien, luego de un tiempo, en el correo te llega un tarjeta, y uno dice, ‘¿qué será?’, y uno abre el sobre, y en la tarjeta, colorida y simple, esa combinación siempre difícil de lograr, con letras amables dice ‘gracias por el regalo.’ Y uno se queda pensando, no hay otra, ‘y ahora, ¿qué hago?, un dilema tremendo, ¿tengo que mandar yo también una tarjeta de agradecimiento de la tarjeta?’, y uno duda, profundamente duda en mandar una tarjeta que diga ‘gracias por la tarjeta de agradecimiento.’ Y así, uno se queda en la duda permanente, hasta que uno aprende que es una costumbre regular. Por aquí se agradece con tarjetas, por escrito y con estampilla, sino no es igual. Y claro, uno se emociona ¿no?, no hay cómo no, a uno lo hace sentir bien la tarjetita, ‘¡he hecho algo bien!’, uno dice ‘y me están agradeciendo.’ Claro, luego uno entiende que muchas de esas tarjetas más que afecto son cortesía. No todas, pero algunas. Es bien confuso el asunto al principio. Y es creo una costumbre difícil de agarrar, que no se pega. Alguna vez lo he intentado, y he dicho, ‘¿para qué?, ¡si mañana lo voy a ver y le digo!’ Diferente, y bien curioso el asunto.


Thursday, May 9, 2013

Sobre cómo la gente va a la universidad


Is College Worth It? The Benefits of Going to College

Es interesante el tema de cómo la gente va a la universidad por aquí, o mejor dicho, cómo esta  razonado el asunto. Es bien diferente, y por eso extraña o impresiona. Primero, para ir a la universidad no es necesario saber lo que quieres estudiar. Y ya eso impresiona. Por que… ¡¿cómo pues?! ¡Si es lo primero que hay saber! Pero así es. No necesitas, sólo vas. Y empiezas a tomar materias varias de conocimiento general, se llama fase de exploración, hasta que encuentras lo que te gusta, si es que lo encuentras, y haces una concentración en tu especialidad, tomando más materias sobre ese campo, que no son muchas, en general nueve o diez. La universidad son cuatro años, generalmente sin tesis. Las especializaciones que se hacen en el camino a veces son bien interesantes, porque como el tiempo avanza, a veces el tiempo de exploración se alarga hasta la desesperación, y entonces se elige a lo que dé, porque de lo que se trata es graduarse en cuatro años, sea como sea, aunque nunca, nunca uses tu especialidad en tu futuro trabajo. Algunas especializaciones son: física y música, filosofía y cerámica, español y química, biología y danza, francés, astronomía y literatura, etc. Claro, esto es en el caso de los desesperados, hay casos en que la cosa está clara desde un principio, y en general son los que mejor aprovechan la experiencia. Y aquí la universidad no es sólo estudiar o tener una carrera, que muchas veces no lo es, es también un símbolo social de salir de la casa familiar. Es todo un rito, cuando uno va a la universidad uno sale de la casa. En Bolivia, como bien se sabe, ni siquiera el matrimonio sirve para hacer salir de la casa a los hijos, algunas veces claro, otras no. Uno adapta la casa familiar para acomodar más miembros, un cuartito aquí, otro allá, habilitar el garaje, etc. Es una cultura diferente. En Bolivia uno puede estar estudiando años, eternamente uno puede estar en tercer año, o el famoso ‘sólo me falta la tesis.’ Por aquí no, uno se gradúa en cuatro años o abandonas los estudios. Es que aquí muchas veces universidad no es igual a carrera, a veces sí, pero muchas muchas no, es una experiencia social, el primer paso hacia la vida adulta, por eso muchas veces lo que estudies no importa. Que luego de años ni te acuerdes cuál era tu especialidad es otra cosa, en Bolivia sería difícil que esto suceda, a menos que te encuentres con uno de esos machos o machas que te dicen ‘esta es mi cuarta carrera.’

Saturday, March 30, 2013

Sobre cómo funciona el correo



United States Postal Service | History, Evolution, & Tracking | Britannica

Una de las cosas que más impresiona de por aquí es el correo. No es como en Bolivia donde hay una central y todo se hace desde ahí. Cada casa tiene un buzoncito, y cada día viene el cartero a dejar cartas, como en las películas y los dibujos animados, igualito, con su maletincito y su gorrito. Y para mandar cartas no es necesario ir a la central, se puede dejar en el buzón domiciliario, el cartero lo recoge, o también se puede echar la carta en los muchos buzones públicos que hay en todo lado, casi siempre en las esquinas. Y eso cuesta al principio. Me acuerdo cuando tenía que pagar la cuenta de la luz la primera vez, te llega en correo, y tienes que mandar la factura con un cheque, también se podría pagar por teléfono, pero eso siempre es más complicado. Y uno duda al principio de poner el sobre en el buzón, uno tiene miedo, descreimiento: miedo de que se pierda, ‘cómo pues mandar plata en un sobre así,’ miedo de que no llegue, ¿y si voy a la agencia de luz nomás?, pero ¿dónde será?, miedo de que alguien se lo robe. Y me acuerdo estar agarrando el sobre antes de ponerlo en el buzón, y la voz de un amigo que me decía, ‘dale, aquí funciona.’ Y la verdad que sí, funciona, uno pone nomás el sobre y llega. Claro, si es que hay que mandar algo más grande hay que ir a una oficina. O si alguien desde Bolivia manda una encomienda, empaquetada a la boliviana con saquillo cosido, casi hermético, eso hay que ir a recoger a la oficina, los empleados dudan al ver semejante paquete tan lejano a su realidad, aquí todo es con cajas bien etiquetadas, nada de yute e hilo y aguja, piensan que podría ser algo peligroso, ‘¿por qué está empaquetado así?,’ se preguntan. Pero llega. Y hay buzones en todo lado, en todos los barrios, azules todos, y sorprende que no haya ninguno en mal estado, o con candado, como me imagino que sería algún buzón en Villa Fátima, en la Ceja de El Alto o en Villa Santiago Segundo, ¡ahí es peligroso hasta entregar el sobre en persona! 

Saturday, March 9, 2013

Sobre las horas de las comidas


America's lunch hour on the endangered list

Como se sabe, en Bolivia hay cuatro comidas en el día y a veces cinco, dependiendo de si uno es cochabambino o no: el desayuno, la comida de media mañana, el almuerzo, el té, y la cena.  El desayuno por aquí es bien parecido al desayuno de allá. A partir de eso ya no es tan igual. Para empezar no hay bocado de media mañana,  o sajra hora como dicen en Cochabamba, no hay. El almuerzo se hace a partir de las once, once y media, y no pasa de las doce y media. Y eso ya es raro, ¿cómo pues almuerzo en la mañana? Y en general no es un plato, como en la casa de mi abuelita chuquisaqueña por ejemplo, con sopa y segundo, y si era lagua de lacayote, más grave todavía, ¡no había manera de acabar!: ‘¿ya has acabado la sopa waway?, ¿para que te dé segundo?’ Por aquí el almuerzo es bien ligero, uno no puede creer. Mi abuelita lloraría. La mayoría de las veces se trata de un sándwich de algo, en general mantequilla de maní con mermelada, y eso sería, al menos si se hicieran un sándwich de palta o algo digo yo, pero con su ‘sanduchito’ nomás están bien. Uno se pregunta "tan grande esta gente, ¿cómo pues con esto nomás?", pero así es, todo un misterio. Y siguiendo con el día, no se toma té… [silencio] Eso ha sido siempre algo incomprensible para mí, y algo que he rehusado a abandonar a muerte. ¿Cómo pues no tomar té? Renunciar al té significaría renunciar a ser lo que soy: tomo té luego existo. Por acá, no existe el concepto de tomarse una taza de café o té, o toddy con leche con una masita, empanada o algo a media tarde, cuando hay gente que lo único que piensa cuando empieza el día es la hora del té. Es que la cena se hace temprano aquí en Ohio, eso es, a partir de las 4.30, 5, ya están cenando. Y la cena sí es, se supone, importante o abundante, se supone la comida donde se junta la familia, que no se ha visto desde la mañana. Y luego de un par de horas a dormir, especialmente los niños (nada de ver la novela o el deportivo). Siempre se ha hecho difícil seguir el horario de la cena. Resulta simplemente ilógico comer en la tarde, cuando ¡a esa hora hay que tomar té! Porque suponiendo, ya, que la cena se haga a las 5.30, 6.00… ¡uno tiene hambre después! Pero así es. Por aquí tienen tres comidas al día nomás, y aunque no se crea no hay té.