
Como se
sabe, en Bolivia hay cuatro comidas en el día y a veces cinco, dependiendo de
si uno es cochabambino o no: el desayuno, la comida de media mañana, el
almuerzo, el té, y la cena. El desayuno
por aquí es bien parecido al desayuno de allá. A partir de eso ya no es tan
igual. Para empezar no hay bocado de media mañana, o sajra
hora como dicen en Cochabamba, no
hay. El almuerzo se hace a partir de las once, once y media, y no pasa de las
doce y media. Y eso ya es raro, ¿cómo pues almuerzo en la mañana? Y en general
no es un plato, como en la casa de mi abuelita chuquisaqueña por ejemplo, con
sopa y segundo, y si era lagua de lacayote, más grave todavía, ¡no había manera
de acabar!: ‘¿ya has acabado la sopa waway?, ¿para que te dé segundo?’ Por aquí
el almuerzo es bien ligero, uno no puede creer. Mi abuelita lloraría. La
mayoría de las veces se trata de un sándwich de algo, en general mantequilla de
maní con mermelada, y eso sería, al menos si se hicieran un sándwich de palta o
algo digo yo, pero con su ‘sanduchito’ nomás están bien. Uno se pregunta "tan
grande esta gente, ¿cómo pues con esto nomás?", pero así es, todo un
misterio. Y siguiendo con el día, no se toma té… [silencio] Eso ha sido siempre algo
incomprensible para mí, y algo que he rehusado a abandonar a muerte. ¿Cómo pues
no tomar té? Renunciar al té significaría renunciar a ser lo que soy: tomo té
luego existo. Por acá, no existe el concepto de tomarse una taza de café o té,
o toddy con leche con una masita, empanada o algo a media tarde, cuando hay
gente que lo único que piensa cuando empieza el día es la hora del té. Es que
la cena se hace temprano aquí en Ohio, eso es, a partir de las 4.30, 5, ya están
cenando. Y la cena sí es, se supone, importante o abundante, se supone la
comida donde se junta la familia, que no se ha visto desde la mañana. Y luego de
un par de horas a dormir, especialmente los niños (nada de ver la novela o el
deportivo). Siempre se ha hecho difícil seguir el horario de la cena. Resulta
simplemente ilógico comer en la tarde, cuando ¡a esa hora hay que tomar té!
Porque suponiendo, ya, que la cena se haga a las 5.30, 6.00… ¡uno tiene hambre
después! Pero así es. Por aquí tienen tres comidas al día nomás, y aunque no se
crea no hay té.
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