
Es
interesante ver la manera en que la gente se junta alrededor de los árboles, la
manera en que la gente se conecta, en lugar donde lo hace y qué tipo de
conexión se lleva acabo en realidad. Por estos lados, esto se puede ver
claramente en los aeropuertos. En cualquiera de las salas de espera hay como
una torre pequeña, generalmente con una mesa circular en la base, donde hay
decenas de tomacorrientes, de ventosas, de colmillos. Cuando uno ve estos arboles
contemporáneos, porque son como troncos de árbol, y están vacíos, a veces uno
los pasa de largo. Pero cuando están siendo usados, es imposible no quedarse
viéndolos un buen rato. La gente a su alrededor sentada, en el piso, o en
alguna silla, o parada también, dependiendo de dónde está el enchufe que uno
esté usando. Y uno ve esa imagen, pueden ser tres personas o diez, todas
alrededor, todas cargando el celular, todas conectadas al árbol con un cable,
todas deseando lo mismo: recargar el celular, o recargarse, conectarse, o conectar
para seguir conectado, pero ¿con qué?, ¿con quién? Me hace pensar que ésta sea
la nueva manera de conectarse ahora, el nuevo punto de reunión, de encuentro,
¿será? Pero al mismo tiempo hay una parte de mí que también lo duda, ¿cuál es
la diferencia? Este árbol contemporáneo distribuye energía, y la gente va a él
buscando electricidad, eso es lo que desea recargar, como los Decepticons, tan
solo energía; al otro árbol, el tiempos antiguos, al que ya no se lo ve, y que
parece se lo ha arrancado de raíz, se iba a recargarse de afecto, la gente se
acercaba a él para eso. Porque no creo, y no he visto, que la gente cargando el
celular en estas terminales tenga ganas de abrazarse, o pellizcarse… no creo… sería
lindo que después de cargado el celular uno se sintiera afectivo, o cachondo,
algo… parece que al final es el celular nomás el que se carga, la gente tendrá
que esperar… la pucha.
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