Es bien interesante cómo hace cita la gente por aquí para ir al doctor, en especial en referencia al tiempo. No sé si habrá cambiado, pero en Bolivia en mis tiempos había que ir a sacar ficha a la caja de salud para ir a ver al doctor, había que levantarse temprano e ir a hacer cola, y si a uno le tocaba ficha uno, dos, tres, era una maravilla, lo peor era que te toque la doce, porque era la última ficha, entonces te atendían al final de la tarde. Pero más o menos se veía al doctor el mismo día, y ese día tenías tus medicinas y todo. Por aquí, eso es más o menos imposible. Te sientes mal, llamas, y la siguiente cita disponible es en tres semanas, o más, si tienes suerte en dos y media, y si necesitas ver a un especialista, eso es peor, en ese caso son meses. Entonces más o menos uno tiene que planear enfermarse, para que así la dolencia coincida con la disponibilidad de la cita médica. Porque cuando uno ve al doctor después de tanto tiempo, uno ya está sano, o muerto, el tema es que ya no se necesita. Entonces ves al doctor y ya no te pregunta ‘¿y qué tiene?’, sino ‘¿y qué tenía?’ La única posibilidad de que te atiendan el mismo día es si vas al hospital, a urgencias, pero ahí ya es diferente, en especial respecto al seguro. Así que es mejor no enfermarse, porque a veces lo peor no es la enfermedad, sino la espera. Claro, depende también de dónde uno esté, en un lugar más pequeño, el tiempo de espera se reduce, en una ciudad mediana hay que nomás esperar. El concepto de tiempo es una de las cosas más diferentes entre aquí y allá.
Impresiones elementales sobre costumbres, contradicciones y curiosidades de la vida en los Estados Unidos
Friday, February 13, 2015
Sobre cómo la gente hace cita para el doctor
Es bien interesante cómo hace cita la gente por aquí para ir al doctor, en especial en referencia al tiempo. No sé si habrá cambiado, pero en Bolivia en mis tiempos había que ir a sacar ficha a la caja de salud para ir a ver al doctor, había que levantarse temprano e ir a hacer cola, y si a uno le tocaba ficha uno, dos, tres, era una maravilla, lo peor era que te toque la doce, porque era la última ficha, entonces te atendían al final de la tarde. Pero más o menos se veía al doctor el mismo día, y ese día tenías tus medicinas y todo. Por aquí, eso es más o menos imposible. Te sientes mal, llamas, y la siguiente cita disponible es en tres semanas, o más, si tienes suerte en dos y media, y si necesitas ver a un especialista, eso es peor, en ese caso son meses. Entonces más o menos uno tiene que planear enfermarse, para que así la dolencia coincida con la disponibilidad de la cita médica. Porque cuando uno ve al doctor después de tanto tiempo, uno ya está sano, o muerto, el tema es que ya no se necesita. Entonces ves al doctor y ya no te pregunta ‘¿y qué tiene?’, sino ‘¿y qué tenía?’ La única posibilidad de que te atiendan el mismo día es si vas al hospital, a urgencias, pero ahí ya es diferente, en especial respecto al seguro. Así que es mejor no enfermarse, porque a veces lo peor no es la enfermedad, sino la espera. Claro, depende también de dónde uno esté, en un lugar más pequeño, el tiempo de espera se reduce, en una ciudad mediana hay que nomás esperar. El concepto de tiempo es una de las cosas más diferentes entre aquí y allá.
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