Sunday, November 1, 2026

Sobre los potlucks



Algo interesante de por aquí son los potlucks. Son reuniones de amigos (o familia) donde cada uno trae algo de comida para compartir. Cuando llegas al lugar, dices hola, qué tal, y dejas lo que has traído sobre la mesa, donde están las cosas que los otros han traído. Comida o bebida. Cuando te vas, agarras lo que has traído, el recipiente y demás, y dices chau. Es buen sistema. Alivia en mucho a quien es anfitrión. Así no tiene que cocinar para todos. Es bueno también porque pruebas platos o comidas que normalmente no probarías o no conoces. Es bien claro también qué es lo que ha sido más exitoso en la jornada, se ve en los recipientes vacíos. Lo contrario también es claro, los recipientes apenas probados. Veo con mucha felicidad que el termo que he traído con api ya casi no tiene. Diferente a la última vez que se me ha ocurrido traer ranga-ranga. Ese día he aprendido que la panza de vaca no es para todos. Especialmente no para compartir internacionalmente. El término viene de pot que significa olla y luck que significa suerte. O sea, suerte en lo que te toca. O más o menos.

Sunday, March 29, 2026

Sobre la importancia de los sentimientos en el lenguaje

 


Es interesante la importancia de los sentimientos por aquí. O sea, las marcas en el lenguaje con las que la gente hace referencia a sus sentimientos cuando habla de cosas comunes y corrientes. El “siento que” le ponen a todo. I feel like, en inglés. Es como una salsa que se han acostumbrado a usar para darle sabor y propiedad a lo que dicen. Por ejemplo, en vez de decir “esta no es una buena situación” dicen “siento que esta no es una buena situación.”  En vez de decir, “esto se puede mejorar”, dicen “siento que esto se puede mejorar.” Así, para cada cosa. No sé si es la época en que vivimos lo que ocasiona esto. Una época en que los sentimientos han cobrado relevancia y hay que expresarlos a toda costa. ¿Es eso? Ya no hay que reprimir, hay que sacar afuera. También he pensado que se trata de una estrategia para proteger la opinión personal. Porque uno puede atacar la evidencia y las razones. Sí. Pero es siempre más difícil atacar los sentimientos. La cosa se vuelve personal. ¿Estás dudando de lo que siento? Te pueden decir. Y de nada servirían las explicaciones. Lo racional va a perder siempre contra lo sentimental. Otra cosa que me parece interesante es que este fenómeno se dé aquí. En el centro del capitalismo extremo. ¿Será una manera de defensa contra la comodificación de todo? ¿O es que se llegará al punto que hasta los sentimientos puedan ser comodificados? O quién sabe, esto último no sea casualidad. La individualización de la sociedad lleva inevitablemente a la soledad, a la pérdida de sentido del día a día. Por consecuencia, la gente acude al psicólogo con más frecuencia. Quién sabe, sea producto de eso. A responder lo que te preguntan una vez a la semana y que a veces no tiene respuesta: ¿qué estás sintiendo en este momento? Puede ser que en otras sociedades esté pasando lo mismo. Por aquí, observo, ha pasado a lenguaje. 


Saturday, February 14, 2026

Sobre las sillas portables para ver eventos deportivos

 


Es interesante cómo la gente va a ver eventos deportivos por aquí, en lugares donde no hay graderías o similar para sentarse. Generalmente, eventos en donde juegan niños o adolescentes para su colegio o equipo de barrio. La gente por lo general lleva sus propias sillas, no de madera, por supuesto. Son sillas de tela y metal hechas exclusivamente para tales circunstancias. Son interesantes esas sillas, hay de todo precio y tamaño. Aparte de brindar asiento, están acondicionadas con su porta vasos o porta tazas (igual que los asientos de autos). Algunas incluso vienen con su propia sombrilla. Es así que en días de partido, por lo general sábado y domingo, uno puede apreciar hileras e hileras de dichas sillas de distinta marca u origen. Cuando termina el partido, se las dobla y listo, al auto y hasta la próxima. Desde la primera vez, el tema siempre me ha parecido extraño. Ya que mi primer impulso ha sido siempre sentarme en el suelo, ¿no ve? ¿Hay que comprarse silla? Un poco de tierrita no le hace mal a nadie, digo yo. Y si hace sol, bueno, a buscarse sombrita. Sin embargo, para la gente de por aquí no es una opción. Al menos no para la mayoría, o para la “normal” por así decir. Cada familia con niños en edad de hacer deportes tiene estas sillas. Es un hecho. Hasta no verlas, nunca había considerado comprar una silla para ver exclusivamente partidos. Y es que el tema de lo “exclusivo para algo” es bien interesante por aquí. Porque estas sillas se usan para esto y para nada más. Las sillas para el patio de atrás de la casa, por ejemplo, son otras, de otro material y demás. Así es todo. Cada cosa bien especializada.  

Monday, July 7, 2025

Sobre los frenillos

 


Es interesante el tema de los frenillos por aquí. Desde temprano, el dentista los recomienda y la mayoría de familias accede a proceder con el tratamiento durante la última parte de la niñez o la preadolescencia. Por supuesto, el tratamiento tal tiene su costo físico y social. Particularmente al principio es doloroso porque los dientes tienen que acomodarse a la fuerza. El costo social viene por años de una sonrisa adolescente de Frankenstein que es difícil disimular. Sin embargo, y sin duda, el costo más alto es el económico. Cuesta un promedio de tres mil dólares luego de que el seguro ha pagado su parte. Claro, luego de años de esfuerzo, el resultado es una línea dental superior e inferior perfecta. Es una marca de estatus social también ya que hay familias que, obviamente, no tienen para el tratamiento. Esas dentaduras perfectas son muy comunes por aquí. Lo perfecto, ya después en la adultez, delata el haber hecho el tratamiento en algún momento de la vida. Es una dentadura no artificial, pero tampoco natural. Hasta donde yo sé, en Bolivia no es muy común tampoco hacerse frenillos, imagino que el costo tiene que ver. En mi familia nadie lo ha hecho, por ejemplo. Como soy consumidor de televisión y películas como todos y también un obsesivo, me he estado fijando si los actores tienen esas dentaduras perfectas o no. He llegado a la conclusión de que la mayoría de los actores no estadounidenses no tienen líneas dentales frontales perfectas. Con particularidad la línea inferior. Y me conmueve ver esas imperfecciones, esos dientes chuequitos que le dan el toque de humanidad al rostro. Y también el toque sensual, por supuesto. La razón por la que busco ver películas de Keira Knightley es precisamente ese, ubicarle el diente chueco cuando le da por desarmarte con esa sonrisa única que tiene. 

Monday, October 21, 2024

Sobre las propinas


Una cosa interesante por aquí son las propinas. En Bolivia es común dejar propina alguna vez en lugares de comida, especialmente si la mesera o mesero ha sido simpático. No en todos los lugares, es verdad, pero en muchos, sí. Pero aquí exageran, o sea, exageran. Se da propina por todo y por nada. Por estos días, el tema es peor porque, en muchos lugares, se paga con tarjeta y te cobran con una tableta digital. Cuando te dan el papelito para que firmes y le pongas monto total, a veces se puede disimular el asunto, una mala letra ayuda. Pero con el iPad no. Armados de eso te muestran a la cara la opción de propina: veinte por ciento, veinticinco por ciento, a veces más, ¿se puede creer? Encima, el botón que hay que apretar para ponerle lo que uno quiere y no lo que te recomiendan es bien chiquito, casi escondido. Y la persona que te está cobrando se queda ahí, toda dulce mirándote a que completes la transacción. El tema es que esa mirada te mira el espíritu, siempre te hace sentir mal si es que tenías intenciones de no dejar o nada. Y siempre ganan ellos, siempre ganan, siempre terminas dejando cuando no querías. Con el servicio de comida entrega a domicilio es peor. Ahí sí, toca dar fuerte, porque, sino, la próxima vez que pidas, con seguridad tu hamburguesa llega aplastada o sin tomate. Garantizado. Hasta cierto punto, con la comida puedo entender que te pidan propina. Con lo que siempre me ha sido difícil entender ha sido con el peluquero. De por sí es caro, y más si eres mujer. Veinticinco, treinta dólares por un corte, el doble o triple si eres mujer, y encima hay que dar propina. Y hay que dar, ese es el tema. Si todos lo hacen, uno está obligado. Es cultural, así se hace. Con la cultura es difícil luchar, solo hay que aprender, ¿no ve? 

Saturday, September 21, 2024

Sobre el concepto de raza y color




Una de las cosas que más llaman la atención de estar por aquí es cuán presente en el día a día está el tema de raza. Para bien y para mal. En cada formulario que te dan para llenar, de cualquier tipo y naturaleza, la sección de autoidentificación racial está presente. Uno lucha con el concepto de raza cuando lo ves por primera vez así tan directamente, porque es probable que uno nunca lo haya pensado. Las categorías de raza que manejan aquí son las siguientes: nativo americano o nativo de Alaska, asiático, negro, nativo hawaiano o de alguna otra isla del Pacífico y blanco. Y así, luego de batallar con las categorías, y de decirse , ¿de qué raza soy pues?, uno marca cualquier cosa, porque la manera en que se identifica uno puede ser que no aparezca por ningún lado. Lo que marcaría yo sería hispano o latino, pero eso no aparece bajo la categoría de raza sino de etnicidad, lo que hace más confuso el asunto. A las personas se las categoriza por color, lo interesante es que solo hay dos: blancos y no blancos, es decir, personas de color. Esto es bien divertido porque en “personas de color” entran todas las que no son de ascendencia europea, todas, aunque tengan la piel más clara. Y no se trata de estrato social o económico tampoco, porque hay personas de “color” con mucho dinero y educación y personas “blancas” sin educación y bien pobres. Es raro como se entiende el tema de color aquí, raro y confuso, pero bien presente. 


Monday, August 19, 2024

Sobre Interstellar



Acabo de ver esta película “Interstellar”. Es sobre unos astronautas que viajan a otros planetas en busca de hábitat para la humanidad, porque la Tierra ya no da más. El tema es que el viaje dura años, y dependiendo del planeta que visiten, los años se transforman en décadas. Sus seres queridos les van mandando mensajes de video grabados, y ellos responden así también. La relatividad del tiempo es uno de los temas importantes de la peli. Debido a un percance que tienen, para el astronauta que hace de personaje principal han pasado solo (¿solo?) cuatro, tres años, en la Tierra cerca de treinta. La peli me ha hecho pensar en lo mucho que la experiencia de viajar en el espacio (a través de galaxias) se parece a la de migrar a otro país. Dependiendo de la situación, muchas veces vuelves a ver a tus familiares y amigos luego de muchos años, catorce, quince años. La única relación que tienes con ellos es lo que queda registrado a través de las aplicaciones de medios sociales. Cuando te tomas un café con alguien a quien ves de tiempo, lo que más ves son los ojos, porque tratas de conectar el momento actual con el tiempo en que se frecuentaban. El presente ya no existe. Cuando vas de visita a tu país, sientes que flotas, no puedes afirmar los pies en la tierra. Luego de tu estadía, cuando ya empiezas a sentir otra vez la atmósfera, es tiempo de partir otra vez. Interstellar.