Sobre cómo lava la gente su ropa

Como
se supondrá por aquí la gente también lava su ropa y lo hace muy parecido a
como lo hacen en muchos otros países: en una lavadora. Y como se supondrá también
la ropa se seca generalmente en una secadora. En general en las pequeñas
ciudades la gente tiene lavadora y secadora en sus casas e incluso
apartamentos. O sea, lavar la ropa no es un acontecimiento mayor de la
actividad semanal, porque uno puede poner la ropa a lavar en cualquier momento.
Lo que llama la atención es lo que no hay. Y respecto a nuestro tema, lo que no
hay es una pila lavandería, es decir, el lugar donde se lava la ropa. No hay. Así
que se hace difícil enjuagar las cosas, si uno quiere darle una jabonada previa
a algunos pantalones percudidos por ejemplo, no se puede, y si es urgente se lo
hace en la tina. Y también es un problema cuando se quieren lavar los ‘kits.’
Hay gente que llega incluso a ponerlos en la lavadora con el resto de la ropa.
Cosa que para alguna gente sería impensado, o hasta un escándalo (en esto
último pienso en mi mamá diciéndome ‘¿cómo vas a poner los kits en la
lavadora?, ¿cómo?, ¡eso hay que frotar una y otra vez, cepillar fuerte hasta
que salga todo!). Y claro, la lavandería también falta para inflar globos.
Aunque esto no es tan problemático por acá porque el carnaval no se celebra, así
que si uno infla globos no es para inmiscuirse en batallas vecinales
grandiosas, sino para acordarse de cómo era el carnaval en Bolivia, es decir,
por nostalgia. Y por consecuencia tampoco hay alambre o pitas para secar la
ropa. O sea, no hay posibilidad de ponerle doble gancho a las cosas ligeras, o
correr afuera cuando empieza a llover escuchando ‘¡andá a recoger la ropa rápido!,
te he dicho que la recojas hace rato, te he dicho!’, o olvidarse de la ropa una
semana y verla marcada con el sarro del alambre, esa parte no hay. Todo se hace
adentro. Y si uno no tiene lavadora en la casa tiene que ir a lavar a una lavandería
a la calle, entendiendo lavandería no como la pila donde se lava, sino el
negocio que tiene decenas de lavadoras y secadoras. En general se paga con
monedas. En Ohio había un lugar donde se pagaba con tarjeta de crédito. Cada máquina
tenía uno de esos sistemas donde uno pasa la tarjeta. Apenas lo vi me puse a
pensar irremediablemente en las lavanderas en La Paz, imaginándome un día que
ellas también cobren a la gente con tarjeta de crédito, al final del trabajo
sacando de su bolsita o su agüayo un aparatito negro ‘son dos docenas señora,
secada más, más las alfombras, 50 Bs., présteme su tarjeta la voy a pasar a la
máquina, ¿quiere recibo?, muchas gracias, nos vemos la próxima semana.’ Y así,
las cosas que uno ve y no ve de vez en cuando.
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